Unas postales de febrero, una boda en la ciudad, en una tarde lluviosa en el corazón de Bogotá. Teníamos otros planes y el clima también.
Un recordatorio de que no siempre las cosas salen exactamente como fueron planeadas. Pero eso no importa, por que los recuerdos más inolvidables nacen cuando dejamos de pensar en crear el momento perfecto y empezamos a vivir el que tenemos, por que ese, ya es perfecto.
No hay productos en el carrito.